Durante esta etapa impulsamos la creación del primer grupo organizados de Guías de Turismo bajo un “Sindicato Local de Guías”, del cual fui Presidente. Posteriormente el grupo se convirtió en la Asociación de Guías de Turismo de “Ultima Esperanza”.

En varias oportunidades regresé a España, capacitándome en la Escuela Española de Montaña y también participé en cursos de Kayak con la Escuela de Kayak de San Sebastián - Guipúzkoa.

Cada vez que regresaba a Puerto Natales junto a un grupo de amigos guías diseñábamos nuevos circuitos y rutas “siendo pioneros en la provincia en el desarrollo de programas turísticos multiactividades”.

La Compañía siguió creciendo y comencé a dedicarme exclusivamente a organizar los viajes, venderlos y trabajar en la logística. Contaba con un pequeño staff de guías conformado por un grupo de mis mejores amigos y alumnos del Club De Agostini. Durante los veranos trabajamos sin pausa con nuestros viajes y en los inviernos comenzamos a realizar exploraciones para potenciar actividades diferentes.

Hoy a los 33 años miro hacia atrás y veo el largo camino recorrido, donde hubo muchas aventuras y experiencias inolvidables junto a grandes amistades y a muy buenos clientes. Todos ellos contribuyeron a que Fortaleza Patagonia sea reconocida como una de las empresas de turismo aventura más innovadoras de la Región.

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Durante esta etapa impulsamos la creación del primer grupo organizados de Guías de Turismo bajo un “Sindicato Local de Guías”, del cual fui Presidente. Posteriormente el grupo se convirtió en la Asociación de Guías de Turismo de “Ultima Esperanza”.

En varias oportunidades regresé a España, capacitándome en la Escuela Española de Montaña y también participé en cursos de Kayak con la Escuela de Kayak de San Sebastián - Guipúzkoa.

Cada vez que regresaba a Puerto Natales junto a un grupo de amigos guías diseñábamos nuevos circuitos y rutas “siendo pioneros en la provincia en el desarrollo de programas turísticos multiactividades”.

La Compañía siguió creciendo y comencé a dedicarme exclusivamente a organizar los viajes, venderlos y trabajar en la logística. Contaba con un pequeño staff de guías conformado por un grupo de mis mejores amigos y alumnos del Club De Agostini. Durante los veranos trabajamos sin pausa con nuestros viajes y en los inviernos comenzamos a realizar exploraciones para potenciar actividades diferentes.

Hoy a los 33 años miro hacia atrás y veo el largo camino recorrido, donde hubo muchas aventuras y experiencias inolvidables junto a grandes amistades y a muy buenos clientes. Todos ellos contribuyeron a que Fortaleza Patagonia sea reconocida como una de las empresas de turismo aventura más innovadoras de la Región.

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